16/7/09

PALABRA DE SABIDURIA


Boyd K. Packer

Tambien he llegado a creer que el proposito fundamental de la palabra de sabiduria esta intimamente relacionada a la revelacion. si una persona que se encuentra presa de los efectos de... sustancias nocivas apenas puede entender unas simples palabras ¿Como podría percibir los susurros del Espíritu que penetran hasta lo mas intimo de su ser? pese a lo valioso de la palabra de sabiduria como la ley de salud, puede resultar para vosotros de mayor valor en lo espiritual que en lo fisico.

-El don de escuchar, Liahona enero 1980, pag 30- (cursiva agregada)

6/7/09

VIVIR LA LEY DE CASTIDAD


Predicad mi Evangelio

Dios se deleita en la castidad y aborrece el pecado sexual. La castidad incluye la
abstinencia estricta de relaciones sexuales antes del matrimonio y la completa fidelidad y lealtad al cónyuge después del matrimonio. Los que viven la ley de castidad disfrutan de la fortaleza que se deriva del control de sí mismo. Disfrutan de confianza en sus relaciones familiares y pueden disfrutar más plenamente de la influencia del Espíritu Santo en su vida. Los que quebrantan esa ley están sujetos a un sentimiento de vergüenza y de culpa que puede durar mucho tiempo y constituir una carga en su vida.
La castidad requiere la fidelidad tanto en el pensamiento como en los hechos. Debemos mantener limpios nuestros pensamientos y ser recatados en nuestra forma de vestir y de hablar y en nuestros actos. Debemos evitar cualquier tipo de pornografía. Debemos tratar como algo sagrado los poderes de la procreación y nuestros cuerpos, los cuales nos ha dado Dios. Los candidatos al bautismo deben vivir la ley de castidad, la cual prohíbe toda relación sexual fuera del matrimonio legal entre un hombre y una mujer. No deben participar en abortos voluntarios ni en relaciones homosexuales ni lesbianas. Los que hayan cometido pecados sexuales pueden arrepentirse y recibir el perdón.

CASTIDAD


Presidente Harold B. Lee
A fin de que el hombre y la mujer pudiesen unirse en el sagrado vínculo del matrimonio, mediante el cual se preparan cuerpos terrenales como tabernáculos de cuerpos espirituales, el Señor ha puesto dentro de cada hombre joven y de cada mujer joven el deseo de relacionarse el uno con el otro. Esos son impulsos sagrados y santos, y a la vez son enormemente potentes.
A fin de que la vida no se tuviese en poco, y de que los procesos
de la vida no se utilizaran mal para la simple satisfacción de las
pasiones humanas, Dios ha puesto en primer lugar en la categoría
de delitos graves de los que se advierte en los Diez Mandamientos, primero, el asesinato, y, segundo, la impureza sexual: “¡No matarás!” “¡No cometerás adulterio!” (Véase Éxodo 20:13–14)... La Iglesia les aconseja ser modestos en su modo de vestir y de conducirse, y desechar los pensamientos malos que les llevan a pronunciar palabras obscenas o inmorales y a comportarse en forma baja e indecorosa. Para alcanzar la felicidad conyugal absoluta, las fuentes de la vida deben conservarse puras.
Las normas morales están siendo menoscabadas por los poderes del mal.
La amenaza más grande de Satanás en la actualidad es la de
destruir a la familia y ridiculizar la ley de castidad y la santidad
del convenio del matrimonio.
¿Cómo pueden los padres enseñar a sus hijos a
comprender y a vivir la ley de castidad?
La enseñanza más eficaz de la Iglesia se imparte en el seno de
la familia donde la responsabilidad del padre y de la madre es
enseñar a sus hijos, mientras éstos todavía son pequeños, los
principios básicos de la fe, el arrepentimiento, la creencia en el
Salvador, los principios de la castidad, la virtud, el honor, etc.,
que se enseñan a una edad temprana. La mejor fortaleza con que
los hijos puedan contar para mantenerse alejados de las cosas
del mundo será el temor a perder su lugar en el círculo familiar
eterno. Si se les ha enseñado en la infancia y en la adolescencia
a amar la familia y a reverenciar el hogar, pensarán dos veces antes
de hacer algo que los excluiría del pertenecer a ese hogar familiar
eterno. Para nosotros, el tener hijos, la castidad y la virtud
son algunas de las verdades más valiosas que tenemos: las cosas
más fundamentalmente importantes.